Tras sólo seis pruebas disputadas de un total de veinte, el mundial de fórmula 1 se encuentra en un punto en el que las bebidas energéticas que diría aquel se pasean allá por dónde vayan, ya sean circuitos rápidos, lentos, anchos, urbanos, etc. No les importa y no se cansan de vencer y machacar a rivales, llegando incluso a doblar hasta a los pilotos que ocupan posiciones de puntos en repetidas ocasiones.
McLaren es la única escudería que les hace algo de sombra y que ha cosechado hasta la fecha la única victoria (Lewis Hamilton) que no lleva la firma de Red Bull, la escudería austriaca que con Sebastian Vettel al frente está rompiendo esquemas, con una racha que no recordaba desde los tiempos de Michael Schumacher en Ferrari, cuando su dominio era irreprochable.
Y hablando de Michael y de la ‘Scuderia’, menuda vergüenza Ferrari, pensando ya en el coche del año que viene, en posibles candidatos a segundo piloto (Nico Rosberg, Robert Kubica), dándose plazos para centrarse únicamente en la próxima temporada y dejando a Fernando Alonso y Felipe Massa arrastrándose por los circuitos, cambiando cromos de forma interna, porque tal vez así corra más el coche y no dándose cuenta de que lo que importa y lo verdadero se hace en pista o en su defecto en las estrategias que se aplicarán en pista y no en copiarlas para defenderse como harían en el calcio, que ya sabemos como acaba…

Por otra parte, en el seno de la F1 se están cociendo muchas cosas, por ejemplo la venta (más que desmentida) por parte de Ecclestone a Murdoch, el cambio constante de normativa en busca del “espectáculo” o el anuncio de que la previsión que tienen los especialistas es de que los ingresos que producen la F1 se duplicarán en un plazo de cinco años ¡¡a más de 3000 millones de dólares anuales!! En parte por los honorarios de los nuevos circuitos y en parte por los derechos de los distintos medios de comunicación que cubren el mundial. Lo que sí que está claro es que lo único que no les conviene es que la guerra ya esté decidida antes de que el semáforo se apague y que no haya ni siquiera una lucha de dos.
En conclusión y como opinión propia la F1 como todo el deporte, en definitiva, es un negocio a lo bestia. Vettel dispone del coche más rápido y por eso gana, nadie está diciendo que no sea un gran piloto, pero todos cuentan con la ‘superlicencia’ (el carnet necesario para optar a un volante de un F1), algo nada fácil de conseguir, y esto es como en el fútbol, ya me gustaría a mí, como a Michel, ver a Mourinho o a Guardiola entrenando al Getafe, por ejemplo, a ver cuántos récords caían o cuántos títulos cosechaban. En el deporte, como en todo en la vida hay que tener mucha suerte, y estar en el lugar y en el momento adecuado para llegar a triunfar, de lo contrario llegarás a ser bueno, no recordado. ADG
Lo de Ferrari no tiene nombre. Bueno, más bien al contrario, Ferrari es solo un nombre. Me parece increíble que Alonso tenga que sacar de donde no hay para poder hacer un mísero cuarto o quinto puesto cuando se supone que está en la mejor escudería.
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