Ahora que muchos se preguntan si fue adecuado permitir presentarse a las elecciones del pasado 22 de mayo a Bildu, y tras conseguir los puestos en la provincia de Guipúzcoa y la alcaldía de Donosti-San Sebastián, esta ciudad ha sido elegida como Capital de la Cultura 2016, una decisión polémica cuanto menos y un trampolín para políticos que ya se han apresurado a reconocer que les servirá para fomentar su cultura y su lengua.
¿Es esa la imagen que quiere dar el resto de España hacia Europa o el resto del mundo? Todo parece indicar que la imagen que se va a proyectar será la de una ciudad muy importante con unos gobernantes con intenciones, digamos, dudosas, que han reconocido en muchas ocasiones estar en contra del país en el que habitan y de su cultura, con gestos como el de la retirada del cuadro del rey en muchas de sus instituciones o la reducción del personal en instituciones como las militares o la Guardia Civil.
Ahora; lo que me sorprende, es que una de las claves para su designación ha sido la promesa de pacificación que ha dado la candidatura donostiarra. ¿Estamos ciegos? ¿Soy yo el único que piensa en el pasado y une cabos? ¿Tengo que replantearme aquello de pensar siempre mal? En este momento, por supuesto, en el que no estoy acusando a nadie de nada, lo único que me gustaría oír de todos aquellos dirigentes que se les pone en duda serían declaraciones muy claras en las que se opongan radicalmente a la violencia y a cualquier acto vandálico, delictivo o ilegal del pasado ocurrido por aquellas preciosas tierras vascas. Algún ejemplo rápido que se me puede venir a la cabeza podría ser, no sé, Martín Garitano o Juan Karlos Izagirre, POR EJEMPLO, por supuesto.

Por otra parte y ciñéndome únicamente en las candidaturas y en este importante galardón, San Sebastián se ha impuesto a otras cinco ciudades españolas; Córdoba, Burgos, Segovia, Las Palmas y Zaragoza, y compartirá esta capitalidad con otra ciudad, Wroclaw, en Polonia.
El proyecto de Donosti ya está definido y entre sus puntos fuertes contará con un barco construido como las naos balleneras del siglo XVI recorrerá la costa europea mientras un tren cruzará el continente, la Casa de la Paz de Aiete acogerá un encuentro internacional de las comisiones de la verdad, justicia y reconciliación, las lenguas minoritarias europeas (entre ellas el euskera) o la tamborrada infantil en el Día de San Sebastián a manos de niños africanos y europeos.
En definitiva y como conclusión San Sebastián es una gran ciudad y, por supuesto merecedora de cualquier distintivo similar a este, sin embargo no puedo dejar de pensar que se van a mezclar cosas que no se deberían, como intenciones políticas con un galardón europeo de reconocido prestigio. No dudo de que Donosti y todos sus ciudadanos estarán a la altura, pero temo que se utilice de forma estratégica desde los despachos políticos, en estos momentos dudo de ellos, aunque es una opinión personal y como en tantos terrenos de la vida existe la oportunidad de que me hagan cambiar de opinión a mí y a tantos que piensen como yo, todo llega y ya se verá, al tiempo. ADG