Desde que conocí la noticia de que el Real Madrid había propuesto a la federación murciana hacer un amistoso en tierras pimentoneras con el motivo de recaudar dinero y animar de la forma que ellos podían hacerlo a tantas personas perjudicadas por el triste acontecimiento sucedido en tierras lorquinas, me sentí muy orgulloso de simpatizar con un club como este.
Para muchos no habrá sido un gesto fuera de lo normal, pero personalmente y, aunque eso no quita que creo que es lo mínimo que deben de hacer, ellos que tanto tienen, creo que ha sido un gesto más que destacable. Alegrándole el día a tantos y tantos lorquinos y murcianos.

Por supuesto que hay muchos jugadores que saben lo que es la pobreza, muchos de ellos han llegado al fútbol tras dejar sus familias y sus aldeas, pueblos y miserias detrás y ahora han podido ayudar a su familia o a sus compatriotas para que mejoren sus precarias condiciones sanitarias o escasez de comida e, incluso, de agua potable.
También me gustaría apuntar una frase que ha dicho desde el ayuntamiento lorquino el muleño, Pedro León, “cada domingo vosotros nos apoyáis, hoy nosotros estamos aquí para apoyaros a vosotros”. Sin duda alguna y aunque la palabra esté ya más que desgastada, se trata de un gesto de señorío y, en mi opinión, he visto que la mayoría de jugadores no han hecho el paripé, sino que estaban concienciados de lo que había pasado y que tenían que hacer lo que en sus manos estuviese; firmar autógrafos, hacerse fotos, saludar, dar un par de besos, chocar los cinco o dedicar unas sonrisas, cualquier detalle era suficiente. Apuntar por último en este apartado el detalle tan bonito que ha tenido Chendo, un totanero, con sus paisanos, que a sus 49 años ha pedido a José Mourinho que le permitiese jugar unos minutos por una causa tan solidaria como la que se ha vivido en esta jornada con el pueblo murciano.
A pesar de haber tratado hasta ahora solamente el análisis del equipo blanco, no podría terminar esta entrada sin decir que la selección murciana ha estado de lujo. Colaborando en todo momento con sus paisanos y brindando por un bonito espectáculo del que han podido disfrutar todos aquellos que se acercaron hasta la Nueva Condomina. Y por qué no decirlo, me siento muy orgulloso de la colaboración de dos paisanos míos, dos lumbrerenses que han disfrutado de minutos en este encuentro, se trata de Juan Manuel González Torrente y de José Carlos Olivares Vilches, ambos en las filas del Lorca Atlético CF en estos momentos.
Por último también anotar los nombre de equipos como el Villarreal y el Atlético de Madrid que ya han pactado hacer un partido benéfico para ayudar a las víctimas del seísmo, el apoyo moral de los jugadores del FC Barcelona durante la celebración de su título de Liga por tierras condales o a una serie de toreros entre los que se encuentran José María Manzanares, Julián López ‘El Juli’, Pepín Liria (que reaparecerá por un día), Morante de la Puebla, Enrique Ponce o Miguel Ángel Moreno que lidiarán en la plaza de toros de Murcia en la jornada del 3 de julio, a beneficio de las víctimas también, un festejo organizado por el primero de los maestros citados y no olvidarnos de la propuesta de partido entre Nicolás Almagro y Juan Carlos Ferrero quienes disputarán un encuentro de exhibición en el Palacio de los Deportes de Murcia el día 7 de junio.
Desde aquí nuevamente agradecer a todos las ayudas que están enviando hasta Lorca, una ciudad muy afectada y que seguirá por mucho tiempo conmocionada, pero que ha descubierto que en ningún ámbito de la sociedad ha sido olvidada y que no están solos, porque seamos o no murcianos, seamos o no vecinos, siempre tendremos muestras de apoyo para ellos. ADG
GRANDE CUCOO¡¡¡
ResponderEliminararriba el madridd y el periodismo, of course :)
ResponderEliminarpor favor, id dejando los nombres quienes hagais comentarios y no "anónimo" =)
ResponderEliminarSigue asi sobrino me gustan tus entradas, aunque de las deportivas no puedo opinar.
ResponderEliminarHasta yo reconozco el gesto, jeje. Y sí, todos estamos con Lorca.
ResponderEliminarPd. A veces es mejor no saber quienes son los anónimos